miércoles, 27 de agosto de 2008

Empezar a sentir

Comenzamos a sentir, apenas en el útero materno, y los sentidos se multiplican en cuánto salimos de él y nos enfrentamos al mundo.
Y entonces crecemos, de la mano de las sensaciones, pero en algún momento lo perdemos, y olvidamos esta maravilla de lo que es sentir verdaderamente, e intentamos encontrar el sentimiento forzando situaciones, comprometiéndonos en ficciones que nos causan dolores, placeres y alegrías efímeras, sensaciones que nos desbordan, nos marean y confunden como en una montaña rusa, y al igual que en la misma, terminan antes de que podamos comprender lo que nos sucedió.
Hemos olvidado sentir, olvidando que si nos pinchamos nos duele, que una lágrima sólo moja una línea en nuestro rostro, pero que pesa como cemento por dentro. Si nos gritan nos estremecemos, y si gritamos nos hacemos más pequeños.
El mismo sonido de la lluvia nos representa un problema, una incomodidad, hemos olvidado su música, el suave aroma que la predice, la forma en que el cielo se cae a la tierra, mojando todo lo que es parte de la vida.
En un mundo de imágenes, hemos olvidado mirar. Hemos olvidado cómo se desprende una hoja de la rama más alta a mitad del otoño, la forma en que nos acompaña su crujiente cantar al caminar. Ya no percibimos la facilidad con la que se desprende la sonrisa de un niño, o encontrar una flor en medio de un descampado, cómo explotan las burbujas de jabón en el aire, ni el brillo de una tormenta eléctrica en medio de la oscuridad.
El olor de la tierra, del aire frío en la mañana, las estrellas, el sonido de una risa inocente, la mirada más allá de las palabras... el sabor del agua uando estamos demasido sedientos, el sudor salado después del esfuerzo.
Nos estamos perdiendo a nosotros mismos, en un laberinto de sensaciones superficiales, nos estamos olvidando, olvidando el valor del tiempo que corre rápido y no nos espera, olvidando lo que significa sentir, sentir realmente... Y sin sentir la vida se convierte en un vacío absurdo que en vano intentamos justificar en la alimentación de un ego inacabable...
Por lo tanto, por favor... ahora... recordemos vivir sintiendo.

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